Un blog de crítica, reflexión y análisis del acontecer nacional e internacional, además de transmisión de radio por internet.
jueves, 29 de julio de 2010
Un chicharito que brilla en el manchester!!!
miércoles, 21 de julio de 2010
¿QUÉ ES JUSTICIA PARA USTED, SEÑOR PRESIDENTE?
¡Qué pantalones! miren que enfrentar al Sr. presidente de la manera que lo hizo mi admirada, la señora Patricia Duarte, al preguntarle sobre que es la justicia para él, con referencia al caso de los niños del ABC. martes, 20 de julio de 2010
Sobresaltos Nocturnos!!!
No se si les ha pasado, que en la madrugada algo sucede: una llamada telefónica, una riña callejera, algún temblor, incendio, etc... algo que altera sus nervios y de plano ya no puedes conciliar el sueño.Después de la llamada no pude dormir y les aseguro que él tampoco. Cuándo suena el teléfono en la madrugada no da pánico, da terror y no falta el famoso: perdón me equivoqué, que es lo menos que puede pasar porque ahora con las amenazas telefonicas tampoco falta el: lo estamos vigilandolo si no sale a darnos $$$ le va a pasar.......
miércoles, 14 de julio de 2010
¿DISCRIMINADA POR USAR TATUAJES?

¿Puede seguir pasando estas cosas en estos tiempos? Les comento; una señora llamada Luz María Ramírez Villalpando, quien porta el titular del Instituto de la Mujer en Guanajuato, considera que el uso de tatuajes en las féminas es un ejemplo de la pérdida de valores. ¿Pérdida de valores? Creo que la seño no puede ser tan categórica al decir esto. Yo conozco muchas personas que tienen tatuajes y perforaciones y tienen muy bien cimentados sus valores. Éstos se dan en la familia y en la escuela.
Esta señora en su exposición se atrevió a decir: "Cómo poder evitar el caos si no hay pautas de valoración o normas de conducta", o sea, yo ya no entendí, ¿lo que quiere decir es que ya hay caos en su Estado porque hay mujeres tatuadas? Y no conforme con lo que dijo apoyó su ponencia con gráficas y textos de una joven, de la cual dijo: "Esta joven, bueno, podrá afirmar que es muy original y que es muy su gusto andar así, pero yo me pregunto, ¿si no hay un valor que se llama salud? y si algunas de estas cosas no le estarán perjudicando en este sentido", ¡¡¡Queeeeeee!!!! ¿un valor que se llama salud? por más que busqué y rebusqué en mis libros, personas e internet, no encontré que la salud fuera un valor.
La funcionaria describió a los asistentes la confesión de un joven que le reveló su intención de utilizar ese accesorio en las partes íntimas y Luz María expresó: “¡Caramba! ¿para qué quieres ponerte o lastimarte de esa manera? ¿y a quién se lo vas a presumir?. ¡Me cuesta trabajo entender!, ¿a quién se lo vas a presumir?", y yo digo ¡¡¡Qué le importa!!!.
Y les sigo platicando; yo pensaba que Derechos Humanos no servía para nada, pero no, llegó la directora del Centro de Derechos Humanos Victoria Diez y que acusa a la directora del IMUG de promover actitudes discriminatorias y atentar contra la libertad de las mujeres, solo porque a ella no le agrada cómo piensan, cómo visten, el color de pelo que usan, los tatuajes que llevan o los objetos que portan y demandó que sea destituida. ¡Eso si me gustó!
Pienso que este tipo de situaciones en la actualidad ya genera indignación, que la seño debería de documentarse antes de abrir la boca por muchas gráficas y textos que seguramente se los hacen para que aparente su trabajo, por cierto, con pensamientos muy retrógrados.
Me encantaría decirle personalmente que los tatuajes fueron una práctica de los tiempos neolíticos, que incluso se encontraron 57 tatuajes en una momia del año 200. En América del norte, los indígenas utilizaban los tatuajes como parte del ritual de paso de la pubertad a la adultez. En América central, las tribus utilizaban los tatuajes a modo de conmemoración de los caídos en batalla y como forma de adoración de los dioses. En la parte sur del continente americano, tribus indígenas también pintaban sus cuerpos, con significados profundos y espirituales.
Los antiguos mexicanos no fueron extraños al adorno del cuerpo con el fin de embellecerlo; sobre todo la nobleza, se adornaban las piernas y los brazos con anillos y brazaletes; con collares y con plumas el cuello y la cabeza, y también se perforaban los labios, las orejas y el tabique de la nariz,
para hacer pasar por las aberturas canutillos metálicos, dentro de los cuales se colocaban plumas de varios colores.
Los principales señores usaban grandes pendientes en las orejas, en el labio inferior y en la nariz, previamente perforados, así como pulseras, brazaletes, anillos y collares.
Podría seguir escribiéndoles mucho más sobre nuestras culturas prehispánicas, porque me apasiona, pero me saldría del tema y además sería muy largo.
También sé que muchos jóvenes no saben el significado de lo que se hacen o porque se lo hacen, lo consideran una moda. Pero esto no puede ser el pretexto para que una seño discrimine a la mujer.
miércoles, 7 de julio de 2010
MEXICANO=GROSERO

57% no dice malas palabras o lo hace de manera ocasional
18.5 % es malhablado pero no en exceso
19% son algo común en su vida cotidiana
"MÁS GROSERAS O MÁS GROSEROS". De acuerdo con las declaraciones de los entrevistados, los hombres son más impropios al expresarse que las mujeres, pues el 21 % de las personas del sexo masculino confiesan ser muy groseros y sólo 17% de ellas lo hace.
"ENTRE MÁS JÓVENES, MÁS GROSEROS".Otro dato curioso es que Los jóvenes entre los 18 y 29 años de edad son quienes utilizan más groserías en su forma de hablar.
"DIME DE DÓNDE ERES....". En cuanto a la ubicación geográfica, los mexicanos que usan más términos altisonantes habitan en la región norte y central del país. Ellos son precedidos por los habitantes del sureste, en donde se ubica el estado de Veracruz, el cual tiene la mala fama de tener una población caracterizada por su lenguaje mocho y florido, tan común en el municipio de Alvarado. Las personas más correctas para hablar son aquellas que viven en la zona del Bajío, en estados como Jalisco y Colima, en especial quienes rebasan los cincuenta años de edad.
"¡NIÑO GROSERO!". Cabe mencionar que este estudio no contempla a los niños ni adolescentes, un grupo poblacional acostumbrado a estas expresiones, capaces de causar la alarma de unos y la aceptación de otros.
"¡ APA BOQUITA!". Respecto a la clasificación por situación socio económica, aquellos pertenecientes a la reducida clase alta dice ser menos groseros que el resto de los mexicanos, ya que sólo 17.3 por ciento acepta ser “malhablado”. Mientras que este panorama pinta casi parejo entre la clase media y baja, quienes tienen un porcentaje de 19.2 y 19.5 respectivamente. Quienes se califican a sí mismos como poco mal hablados declaran pronunciar un promedio de 9 groserías al día, los que se ubican en un aspecto medio incrementan el uso de estos términos a 31. Y por su parte, aquellos que se conciben como muy groseros aceptan decir cerca de 42 groserías diarias. Es importante mencionar que sólo el 15 % de los ciudadanos del país declaran no necesitar ninguna palabra altisonante para expresarse a lo largo del día. Mientras que en promedio, el 68 por ciento de la población asegura usar cerca de 20 groserías diarias y únicamente un 17 por ciento rebasa ese límite, y llega a emplear hasta 42.
"¿PALABROTAS? ¡SÓLO CON MIS CUATES!". Los mexicanos reconocen que son groseros de acuerdo al lugar y las personas con quienes convivan en ese momento, el 63 % de los entrevistados refiere que las reuniones con los amigos son la ocasión perfecta para exhibir su lenguaje florido. Un 36 % dice que el trabajo es un sitio ideal para las groserías y un 34% se siente tan en confianza con su pareja que la considera la persona indicada para escuchar sus “palabrotas”. Por otro lado, es delante de los jefes o progenitores, principales figuras de autoridad dentro de la cultura mexicana; cuando las personas utilizan el vocabulario más propio y educado que conocen, pues se confiesan inhibidos ante ellos. Empero, mientras las mujeres tienen mayor apertura a decir groserías delante de sus padres que de sus jefes, los hombres actúan a la inversa, es decir no son tan cuidadosos a la hora de entablar una conversación con su superior. El cambio de comportamiento más importante es detectado en los jóvenes, quienes delante de sus “cuates” confiesan no tener pena al utilizar términos altisonantes, mientras que con sus padres actúan de manera contraria. Ellos confiesan que su incongruente actuación responde a la incapacidad de sus familiares para tolerar su manera de hablar debido al fuerte cambio generacional existente entre ellos.
Cada quien interpreta el concepto de grosería como más le conviene, es decir, su significado varía de acuerdo con la persona, el contexto y la educación recibida dentro del núcleo familiar. Ante tal panorama, los expertos recomiendan no alarmarse frente al uso de estas palabras y aceptarlas como parte de la cultura popular mexicana, las cuales algún día serán aceptadas en los diccionarios de los diferentes países de habla hispana.