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martes, 14 de junio de 2011

Y LA CRISIS APA?

Senado gasta 2.5 mdp en comida “gourmet”
De enero a marzo, el Senado erogó 2 millones 525 mil pesos en comida gourmet, meseros y cocineros, de acuerdo con reportes oficiales. Los 128 senadores consumen los alimentos en un apartado VIP, a un lado de la tribuna.

En tres meses, el Senado gastó en alimentos, meseros y cocineros más de 2.5 millones de pesos, viandas que suelen degustar durante las sesiones del pleno y en comisiones.
Un reporte oficial de la Cámara Alta revela que sólo de enero a marzo se gastó casi dos millones de pesos en la compra de mariscos y carne para el consumo de los legisladores, así como frutas, legumbres, productos de salchichonería y cremería.
Los 128 senadores cuentan con un apartado VIP, a un lado de la tribuna, donde consumen alimentos y bebidas especialmente preparados para ellos.
En periodo ordinario de sesiones, los senadores usan su recinto especial de descanso donde suelen degustar desde sushi, camarones y carnes, además de las tradicionales taquizas.
Consumen bebidas como refrescos y agua, además de botanas diversas. También es normal verlos degustar ensaladas y frutas varias.
En periodo de receso, como el que actualmente se vive, los legisladores que acuden a sesiones del pleno como parte de la Comisión Permanente usan un recinto distinto, pero también cuentan con un lugar —más pequeño— destinado para comer y beber.
Los senadores cuentan con cocineros dentro de la Cámara Alta que satisfacen sus necesidades alimentarias, sobre todo en los días de sesión del pleno, en periodo ordinario, o en receso. Los alimentos para los senadores también suelen servirse en las reuniones de comisiones.
Cuando éstas se realizan por la mañana, los senadores suelen ordenar un desayuno para todos los legisladores que acuden e, incluso, para sus asesores, que es servido por meseros.
A la hora de la comida es igual. En las reuniones de comisión, los legisladores que lo requieren cuentan con el servicio. Así, los legisladores cuentan a toda hora con el servicio de alimentación, incluso, cuando las sesiones se alargan, gozan del servicio de snacks en ese mismo apartado VIP, a un lado del salón de sesiones donde pueden degustar sándwiches, baguettes y otras viandas.
En el “Informe sobre contrataciones en materia de obras públicas, adquisiciones, arrendamientos y servicios” del Senado se puede apreciar el gasto durante enero, febrero y marzo en carnes de res y cerdo, mariscos y pescados “para el comedor por más de medio millón de pesos.
El primero de los contratos fue celebrado del 1 de enero al 28 de febrero, con Ignacio Lechuga Bernal, por un piso de 40 mil pesos a 200 mil para adquirir bienes perecederos comestibles (carne) para el comedor del Senado.
El segundo contrato se realizó del 1 de enero al 28 de febrero para adquirir a Horacio Sarmiento Sánchez, pescados y mariscos, con un piso de 40 mil a 200 mil pesos. Después se celebró otro contrato con Sarmiento para la adquisición de pescados y mariscos por 45 mil a 150 mil pesos. De esta forma, los tres contratos arrojan un total de 550 mil pesos.
Además, el gasto que realizó el Senado en alimentos incluye dos contratos para adquirir frutas, legumbres y abarrotes, como salchichonería y cremería, por lo cual se gastó más de un millón 275 mil pesos.
El primero de los dos contratos fue abierto —asignado a Virginia Sara Lacierva León— con vigencia del 1 de enero al 28 de febrero de 2011 y el presupuesto por más de 675 mil pesos. En el se gastó 600 mil pesos para productos perecederos comestibles.
El reporte también registra un gasto de 700 mil pesos para la contratación de meseros y cocineros, lo que eleva el total a 2 millones 525 mil pesos.

miércoles, 13 de abril de 2011

Estamos en crisis??

Lo dijo Lopez Dóriga;


Desde hace años, los senadores, entonces 64, decían que la sede de Xicoténcatl 8 les quedaba chica.

Cuando José López Portillo administraba la abundancia construyó San Lázaro para reunir a las dos cámaras, porque los diputados federales, 300, tampoco cabían en Donceles, más que nada en los informes presidenciales por los invitados.

Así se levantó el actual complejo legislativo con un salón de sesiones pensado, más que en los legisladores, en el Día del Presidente, con una galería de 3 mil butacas que no tiene ningún parlamento en el mundo, por el riesgo multitudinario que representa.

Los senadores siempre hicieron el feo a San Lázaro, y siguieron con su código postal, rentando por aquí, comprando por allá, siempre con el diseño de una nueva sede bajo el brazo.

Con el aumento de senadores se fortaleció la idea de una nueva sede. En 1994 se adquirió un gran terreno en avenida Hidalgo y Eje Central, que se abandonó por el del Paseo de la Reforma, la nueva sede, construida en la ostentación, en la opacidad.

El costo original, de mil 699 millones de pesos, aumentó a 2 mil 300 sin una explicación. Tenían que haber inaugurado en septiembre pasado, luego en noviembre, después en febrero, más tarde en marzo y será hasta hoy cuando lo hagan, y en parte porque las instalaciones, después de tres años de obra, no han sido terminadas. Falta chulearlas.

El nuevo Senado es una muestra de lo que no debe ser la obra pública, sistema opaco de excepciones con cargo, siempre, al erario, ciudadanía que ve, indignada, cómo funcionan los legisladores para quienes la transparencia y rendición de cuentas es un asunto sólo de los demás.

Luego se preguntan por qué su baja calificación ante la sociedad.

Lo de hoy será algo simbólico, la sede no ha sido terminada. Habrá discursos, se sacarán la foto, y se irán de vacaciones, luego al receso y ya volverán a la nueva sede de Reforma en septiembre, un año después de lo anunciado.

Así son ellos.