jueves, 10 de junio de 2010

VEAN ESTE VIDEO

La desvergüenza de Beatriz

Lo mando tal cual como me llego y porque admiro a este gran periodista.

La primera conmoción nacional por los secuestros ocurrió a mediados de
los 90, con los casos Harp, Vargas, Losada, Senderos. México estaba
gobernado por el PRI. Los guaruras se centuplicaron.

Cuando en 1994 y 1995 las bandas de secuestradores de La Víbora, Los
Aparicio, Los Tlaycas tomaron Morelos, la entidad era gobernada por el
priista Jorge Carrillo Olea, un especialista en seguridad. Quedó
registro de la complicidad entre criminales y policías. El director de
la Policía Judicial morelense era una leyenda policiaca del PRI: el
capitán Jesús Miyazawa.
El apogeo de los cárteles de la droga en Jalisco comprendió también el
periodo del gobernador priista Enrique Álvarez del Castillo, a quien
luego el priista Carlos Salinas de Gortari nombró procurador general
de la República.

El auge de los cárteles y el crimen en Sinaloa se dio entre
gobernadores priistas: Antonio Toledo Corro, Francisco Labastida,
Renato Vega.

Con el argumento de que poco pueden hacer con la migración, los
municipios conurbados del Estado de México han sido desde el priista
Carlos Hank González hasta el priista Enrique Peña Nieto, zona franca
para delincuentes grandes y pequeños.

Chihuahua es hoy la entidad más violenta del país. El PRI la gobierna
desde hace diez años. Ni qué decir de Tamaulipas, Coahuila, Durango,
Oaxaca...
Con una desvergüenza del tamaño de la desgracia, la presidenta del
PRI, Beatriz Paredes, culpó a los "otros" por la presente tragedia de
la inseguridad. Y perfiló a su partido como el único que en el futuro
puede encararla y doblarla. Su partido, el de Cosío Vidaurri, Cavazos
Lerma, Yarrington y Montiel.

Desvergüenza: dicho o hecho impúdico o insolente.

Desvergüenza, la de Beatriz. Y la del PRI: la opción de la experiencia.
A ESTO LE LLAMO DESCARO Y CINISMO......

Y a estos elegimos para que nos vuelvan a gobernar...??? Pobre
México, pobre República,

Sólo una país tercermundista reelige a sus dictadores....

Ya vemos a Salinas frotándose las manos detrás de su niño bonito Peña Nieto,
de los Mexicanos depende, .....y probablemente nos lo merezcamos por apáticos,
sin civismo ni amor a esta tierra......

Ciro Gomez Leyva
Chao Bye

martes, 8 de junio de 2010

El abuelo, el niño y el burro


Un abuelo y su nieto emprendieron un viaje y se hicieron acompañar por un burro que les hiciera más liviano el recorrido. El niño iba sobre el burro y el abuelo caminaba al lado del animal.

Cuando pasaron por un pueblo, los lugareños empezaron a exclamar:

- ¡Qué vergüenza! ¡Lo que hay que ver! El pobre anciano debe ir a pie, mientras el niño lo hace sobre el burro. ¡Es inadmisible!

Ante tales comentarios el niño se sintió mal y decidió que el abuelo fuera sobre el burro y el a pie.
Pasaron por otro pueblo y los habitantes del mismo, al verlos pasar, dijeron:

- ¡Qué falta de caridad! ¡Es inexcusable! El hombre cómodamente viajando sobre el burro y el niñito va a pie.

El abuelo y el niño optaron por subirse al burro y al pasar por una aldea, los aldeanos empezaron a increparles:

- ¡Son unas malas personas! ¡Qué crueldad! ¡Pobre burro! ¡Los dos subidos sobre él! ¡Merecen que les diéramos una paliza!

Entonces el abuelo y el nieto decidieron caminar junto al animal, sin montarlo. A pasar por otro pueblo, la gente se burló de ellos:

- ¡Qué par de tontos! ¡Vaya de retrasados! ¡Tienen un burro y van a pie! Son estúpidos donde los veas.

Mientras los tres seguían impasibles su camino, el anciano le dijo al muchacho:

- Querido nieto, ¡ojala las personas fueran tan fieles y bondadosas como este animal que nos acompaña! Pero saca de esto una lección para tu vida: siempre habrá gente desaprensiva que nos criticará por no darles el gusto de hacer lo que ellos jamás harán.

Escribió: Buckaroo

sábado, 5 de junio de 2010

viernes, 4 de junio de 2010

Carta al Vasco

He querido escribirte estas líneas desde hace tiempo pero no había podido hacerlo. La verdad estaba muy encabronado contigo por haber regresado a Jonathan Dos Santos. ¡En qué chingados estabas pensando! ¿Te acuerdas de la frase de Groucho Marx en la que decía que no quería pertenecer a ningún club porque no soportaba la idea de formar parte de un grupo que admitiera a alguien como él como miembro? Yo creo que la pronunció pensando en Paul Aguilar, Torres Nilo, Israel Castro y el “Venado” Medina. Después, cuando estaba apunto de superar el amarguísimo trago, me entero de que le diste el número 1 al Conejo. Ahí te encargo si se llega a tragar un gol, no vas a volver a dormir una noche completa. Es cierto que hacer lo correcto no siempre evite el error, pero también lo es que el error en la planeación de una batalla difícilmente termina en acierto. Ojalá me equivoque.

En fin, no te voy a permitir arruinarme el mundial. Y te voy a decir porqué. No me puedo imaginar muchas cosas de mi vida por las que estaría dispuesto a esperar cuatro años como lo hago cada quasilustro por un mundial. Y es que cómo no esperarlos cuando he aprendido tanto de ellos. Lo siguiente lo escribo más para que no se me olvide a mí, y no tanto para ti. De México en losmundiales he aprendido lo siguiente:

  • En el mundial de Estados Unidos ’94 aprendí el valor de la determinación cuando Mejía Barón no la encontró para meter a Hugo y cuando Aspe, Bernal y Jorge Rodríguez se olvidaron de si quiera llevarse una leve pizca de ella a la hora de tirar penales contra Bulgaria.
  • En Francia ’98 aprendí el peso de la historia y lo poderoso de la tradición cuando por unos instantes tomamos distraídos a los dioses del futbol y pensamos que podíamos derrotar a Alemania en octavos de final. Ese partido estaba ganado desde el momento en el que se cruzaron nuestras llaves: un marasmo de descalabros contra una montaña de derrotas históricas difícilmente podía tener un desenlace distinto.
  • En Japón-Corea 2002, tú me enseñaste que no importa cuánto piense que uno haya sufrido, siempre te pueden romper el corazón peor cuando nuestro archienemigo nos derrotó con un categórico 2 a 0 en octavos de final. El vacío que me provocó esa eliminación me dejó una cicatriz que todavía rezuma.
  • En Alemania 2006 aprendí que no importa cuánto te acerques a la meta si no cruzas la línea de llegada como vencedor es como si no hubieras salido jamás.

Como puedes ver la selección mexicana me ha hecho una mejor persona. Me ha enseñado a soportar con entereza la humillación, a sobreponerme del desazón, a entender que cuando el rival es más grande que tú tienes que poder con él y con la sombra que éste proyecta sobre ti, que la victoria no es consecuencia sólo de lo que se hace en la cancha sino de lo que el equipo es fuera de ella. Después de haberme fortalecido con todas estas experiencias, mi querido, queridísimo Vasco, creo que me corresponde la graduación. Me declaro listo para probar por primera vez en la historia las mieles del triunfo. Sabré, créeme, apreciarlo en su justa dimensión. El futbol, como casi cualquier actividad gregaria del hombre, es una representación de la tragedia existencial que supone estar vivo. Y como en toda gran tragedia, sé que ya están trazadas las huellas que nuestros pies han de llenar. El destino está echado y no nos queda más que caminar a la gloria o sumergirnos en la derrota una vez más. Pero antes de que cualquier cosa suceda quiero decirte que creo en ti y creo en esta selección de chamacos inconscientes que no sólo no se asusta al salir a jugar en Wembley sino que tienen el cinismo de echar a atrás a la mejor defensa del mundo. Creo en la desfachatez de esos niños que le metieron tres goles a Brasil y no recibieron ninguno en la final de un campeonato del mundo. Creo que esta selección carga el peso de una historia que no le corresponde y estoy convencido que te das cuenta y de que se van a sacudir el monolito de fracasos que pende sobre nuestros hombros.

Damos gracias a la Selección por hacer de nosotros hombres capaces de soportar una derrota, de habernos convertido en hombres de fe a los que no importa cuántas pruebas les haya dado la realidad de su incompetencia cada cuatro años volvemos a entregarnos a ella. Gracias por esto y por todo. Estamos listos para lo siguiente. Vamos, Vasco. Vamos, chingada madre.

Pd. No importa que jamás vayas a leer el contenido de esta carta, y que jamás mi nombre vaya a formar una imagen en tu mente. Ya salió de mi y a algún sitio llegará. Es más, confío en el camino que habrá de seguir porque como decía Jacques Derrida: “Una carta siempre llega a su destino.”


Cortesía de: http://neutraliza.com/mundial/102/?p=305